Lorena jugaba feliz con su conejito en el bosque cuando, de pronto, ¡zas!, el conejito desapareció entre los árboles. Mientras lo buscaban, Christian y Violeta notaron algo muy curioso: la forma de la boca de Lorena… ¡y también la de ellos! Con mucha emoción, empezaron a observarlas y a descubrir todas las emociones y expresiones que podían crear con su boca.